La caminata es un excelente ejercicio así como una manera de integrar la actividad física en tu vida cotidiana. Pero también se ha practicado como una técnica de meditación desde hace miles de años.
En la vida cotidiana la caminata es generalmente una acción establecida como una costumbre que requiere poca concentración. Debido a esto, es fácil realizarla casi en automático. Además facilita un estado semi-consciente al estar en marcha puesto que las piernas siguen andando pero la mente puede estar pensando en algo completamente diferentes.
Cuando meditamos, podemos divagar un poco fuera de nuestras mentes, lejos de esas experiencias y pesares que pueblan nuestra mente en el tiempo presente. A veces podemos llegar a sentirnos tan ocupados en recordar, planificar y analizar las cosas en nuestra vida que nos olvidamos de disfrutar de la misma.

No debemos compadecernos nunca más de nosotros mismos, y mucho menos si la razón por la cual nos compadecemos es por no tener una pareja ya que eso, amigos míos, puede darnos muchos beneficios y numerosas ventajas aunque a veces no nos demos cuenta de ellas.
