Como seres humanos, jamás debemos dejar de mejorarnos a nosotros mismos. Debemos asegurarnos de ser una mejor persona día a día, para lograr tener éxito en todo aquello que nos propongamos. Sin embargo, ser una mejor persona significa mejorarte a ti mismo en general. Esto precisa de una planificación de las metas que queremos conseguir.
Esto puede sonar como una tarea de enormes proporciones, pero ten en cuenta que el esfuerzo será apenas por un par de días, mientras te acostumbras a hacerlo parte de tu rutina. Es decir, no habrá una tarea demasiado difícil o desalentadora si realmente tienes la convicción y la fuerza de voluntad para ser alguien mejor. Como ya mencionaba en el artículo anterior, lo primero que debemos hacer a la hora de querer mejorarnos a nosotros mismos, es establecer metas.
En ocasiones pareciera que sin importar cuanto tiempo dedicamos al trabajo (ya sea dentro o fuera de la casa) siempre habrá una u otra cosa que requiere de nuestra atención mientras inevitablemente tendemos a dejar a un lado aquellas cosas que son verdaderamente importantes debido a esa urgencia que nos invade “cuando el día está por acabarse”. ¿Esta situación te resulta familiar?

Primeramente tendrás que decidirte. En este punto es cuando te dices a ti mismo “He tomado la decisión de hacer (o dejar de hacer) tal cosa”. Una forma sencilla y práctica para definir tus objetivos (inmediatos, a medio plazo y largo plazo) empieza por establecer unos objetivos realizables. Deben ser objetivos alcanzables o que puedan lograrse aunque sea necesario dividirlos en pasos más pequeños.