El CI son las siglas de cociente intelectual. Entonces, ¿qué es el CI? El CI es una medida de la inteligencia expresada en un número. El CI de una persona se puede calcular haciendo que esa persona realice un test de inteligencia. El CI medio es de 100. Si consigue un CI superior a 100, es más inteligente que la media y una puntuación inferior significa que es (de alguna forma) menos inteligente. Algunas de las maneras en que podemos ejercitar nuestro cerebro y mejorar nuestro IQ son:
Hacer ejercicio. Caminar 45 minutos al día, tres veces por semana, estimula la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro, una proteína que contribuye a la formación de neuronas nuevas, al aumento de conexiones sinápticas y al aprendizaje. Estudios dirigidos por Arthur Kramer, de la Universidad de Illinois en Urbana – Champaign, y por Kirk Erickson, de la Universidad de Pittsburgh, han demostrado que el ejercicio aumenta la sustancia gris en la región del hipocampo que procesa conocimientos nuevos, en particular la relación entre los distintos elementos de información que conforman los recuerdos complejos. Esto tal vez no eleve su CI, pero atiborrar su corteza cerebral con información sin duda lo volverá más erudito.
Ingerir los alimentos correctos. Si bien es cierto que una dieta saludable se asocia con un menor riesgo de contraer enfermedades como la diabetes y el mal de Alzheimer, y de sufrir ataques de apoplejía -los cuales dañan las funciones cerebrales-, no existen pruebas firmes de que los complementos vitamínicos o ciertos alimentos ricos en antioxidantes aumenten la inteligencia. Sin embargo, los científicos tienen la mira puesta en algunos de ellos. Por ejemplo, varios estudios en pequeña escala indican que la cúrcuma y el jugo de granada podrían mejorar la memoria y otras funciones cognitivas.
Consumir cafeína. La cafeína estimula el sistema nervioso central, bloqueando la adenosina, un neurotransmisor que produce un efecto relajante en el cuerpo. Sin embargo, según un estudio publicado en Nature en 2011, la cafeína es capaz de mucho más. En ratones, esta sustancia fortalece las conexiones neuronales. En un experimento, las ratas a las que se les dio un equivalente humano de dos tazas de café, mostraron una actividad eléctrica más poderosa entre las neuronas de una parte del hipocampo, llamada CA2. Una conexión más fuerte en esta área implica un mejor aprendizaje y una mejor capacidad de memoria. La autora de este estudio, Serena Dudek, del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de EE.UU., señala a La Tercera que sus estudios aún no aseguran que la cafeína aumente la inteligencia en los seres humanos, pero que si lo hace, se debería a este mismo proceso.
Aprender un nuevo idioma. ecientes investigaciones señalan que aprender al menos un segundo idioma implica un ejercicio cerebral muy completo, pues requiere la participación de muchas partes del cerebro, tales como la corteza izquierda temporal media, la corteza inferior frontal y un conjunto de regiones frontales y subcorticales. Como resultado de esa actividad cerebral, aumenta la materia gris y mejoran considerablemente todas las funciones cognitivas, la capacidad de lenguaje, la inteligencia, la atención, la memoria y la percepción. Así mismo, se dice que aprender un segundo idioma podría ayudar a equilibrar el envejecimiento y deterioro del sistema nervioso, incluso podría retrasar cuatro años la enfermedad de Alzheimer
Jugar ajedrez o haciendo puzles. Un estudio realizado en el año 2003 en el Albert Einstein College of Medicine encontró evidencia de que someter al cerebro a juegos mentales puede evitar la demencia. Los sujetos que mejores resultados mostraron fueron aquellos que practicaban el ajedrez. Si bien el estudio fue alentador, todavía la literatura científica al respecto no es concluyente. Otro ejemplo es el estudio de Robert Wilson (2007), investigador del Centro Médico Universitario de Chicago, en donde afirma que el ejercicio mental retrasa el inicio del deterioro cognitivo. En ese sentido, el Alzheimer es una enfermedad que ataca la memoria y la concentración, además de otras capacidades mentales, siendo las dos primeras las principales capacidades que se desarrollan jugando al ajedrez.
Por otro lado, los crucigramas y el cubo Rubik son rompecabezas mentales que sin duda puede aumentar su nivel de coeficiente intelectual. Los puzzles mejoran su nivel de memoria y ayudan a mantener la memoria de corto plazo y el poder de concentración. Estas actividades se han demostrado para proteger de la demencia que suele ocurrir a una edad avanzada.
Escribir a mano. Tiene ventajas para el cerebro, según apuntan recientes investigaciones. Entre otras cosas, ayuda a fijar conceptos, a aprender un nuevo idioma y a mantener la mente activa. Gracias a imágenes de resonancia magnética, científicos de la Universidad de Indiana (EEUU) han visto que al escribir a mano se activan más regiones del cerebro y se favorece el aprendizaje de formas, símbolos y lenguas. Esta técnica ayuda a expresar mejor los pensamientos y las ideas. Incluso para algunos trastornos neurológicos, la habilidad en esta escritura puede servir como una herramienta de diagnóstico.
El problema es que los malos hábitos proveen gratificación instantánea, son un escape del dolor de la realidad de la vida. Puede ser dar portazos, insultar, romper cosas, maldecir, gritarle a tu esposa. Puede ser injuriar a los familiares, arrojar objetos, prender un cigarro, o echarse un trago. Todas estas cosas llegan a controlarnos y lo que sucede es que nos hacen prisioneros de nuestros propios reflejos condicionales. Entre más ignores esos malos hábitos o los trates de justificar diciendo: “¡Es que así soy yo!” Más arraigados y destructivos llegan a ser. Por lo regular crecen sin que te des cuenta hasta que ya han hecho serios avances en tu vida. la causa de los malos hábitos que posees eres tú mismo. Es tu actitud mental, alimentada por los pensamientos que depositas en tu mente subconsciente, la causante de tu hábito.
Una parte importante de ese potencial se utiliza día a día, se detecta, identifica y aprovecha de forma práctica y cotidiana. Es lo que nos permite aprender, tomar decisiones, actuar y relacionarnos con los demás. Es esa parte de nuestro cerebro que siempre, o casi siempre, está funcionando. Ese aprovechamiento del potencial humano es lo que llamamos Recursos Naturales del Individuo. Todos los tenemos y prácticamente desde el primer instante de nuestro nacimiento iniciamos su aprovechamiento. A veces con un gran esfuerzo y otras veces casi sin darnos cuenta, vamos generando recursos, aprendiendo a hablar y a expresarnos, a ver y comprender el mundo que nos rodea, a encontrar y contactar con otros.
– No puede dormir adecuadamente debido a que las preocupaciones le quitan el sueño.