Son muchos los beneficios de la relajación que repercuten en la salud. Una vez elegida una técnica de relajación y luego de practicarla preferentemente a diario, eventualmente comenzaremos a gestar cambios tales como disminución de la ansiedad, un mayor control y capacidad para enfrentar situaciones difíciles, disminución de estrés, mejor calidad de sueño y tranquilidad mental, logrando con ello una mejor coordinación de tus ideas.
Relajarse parece un cosa muy natural que puede lograrse tan solo sentándonos o acostándonos un rato pero para algunas personas no es tan fácil, quizás tú seas una de ellas.
El mayor desafío para el reposo es dejar de hacer algo por un momento, pues de inmediato comenzamos a pensar en todas las cosas que “deberíamos” estar haciendo. ¿te suena conocida esta situación?
Cuando estés dispuesto a tomarte más tiempo para ti y estés de acuerdo en hacerlo, lograrás relajarte sabiendo que no hay ninguna otra necesidad por el momento más que la de relajarte.
Incluso cuando las personas toman vacaciones y tienen muchos lugares que visitar y cosas por ver, es importante idealizar que no estás dejando cosas pendientes o que deberías estar haciendo algo más, pues entonces inevitablemente pronto volverás a tener la sensación de que necesitas unas vacaciones.
Este sentimiento queda muy lejos del temor positivo con el que guarda una estrecha relación la supervivencia, es un estado de vigilancia y alerta natural que resulta útil y necesario para lograr que las cosas sucedan. Este miedo bueno es el que tiene que explotar para luchar contra su terror, muchas veces infundado, ante quien no es más que una persona de carne y hueso con sus inseguridades, sus miedos y sus pequeños fracasos ocultos porque, todos somos humanos. Conviene que tengas claro este punto si quiere dejar a un lado ese sentimiento que puede bloquear y perjudicar seriamente tu actividad profesional.
Los estudios de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, se han centrado en asegurar que los abrazos sirven para evitar la muerte de neuronas, si se reciben al ser un pequeño querubín; mientras que en la Universidad de Carolina del Norte garantizan que este contacto físico entre las personas libera oxitocina, que se conoce como la “hormona del amor”.
Muchas veces permitimos entrar a nuestro círculo más íntimo a personas chismosas y envidiosas. Las personas toxicas son personas con personalidad autoritaria, orgullosa, mentalidad mediocre o negativa que constantemente evalúan qué dijiste, qué hiciste y por qué hiciste o dijiste algo (o por qué no lo hiciste o no lo dijiste). Se trata de personas tóxicas que potencian nuestras debilidades, nos llenan de cargas y de frustraciones.