Algunos no lo tomamos en cuenta, pero es bien sabido que el resentimiento provocado por una orden violenta puede durar mucho tiempo, aún cuando la orden haya sido dada para corregir una situación evidentemente mala. Todo el mundo puede ser un buen líder pero muchos acaban siendo personas difíciles de tratar. Un líder de verdad es una persona excepcional y extremadamente valiosa.
Conocí al encargado de un departamento el cual, en una ocasión me mencionó que su jefe jamás daba órdenes, sino hacía indicaciones. En lugar de señalar un error, por ejemplo al escribir un comunicado, solía insinuar “quizás si corriges esto de tal o cual modo, suene mejor”.
En lugar de usar frases como “no hagas eso así” o “haz esto o aquello” usaba frases como “ ¿qué le parece si hacemos esto?” o “ ¿cree que funcionará más si procedemos de tal o cual manera?”.
“Errar es de humanos”, o por lo menos eso reza un dicho popular que atribuye al hombre, justamente, una de las características que lo identifica y diferencia de algunas deidades de aparente perfección.
Una técnica así, facilita a cualquiera la corrección de un error.

Algunas personas creen que toma mucho más tiempo y energía decidirse a comenzar algo. Yo soy de la opinión que el éxito lleva al éxito. De modo que si ya hemos reunido el coraje y hecho el esfuerzo para comenzar de manera satisfactoria a perseguir esa meta, será mucho más sencillo perseguir el resto de la meta de manera regular. Trabaja en tus metas no solo cuando te acuerdes de ellas, sino a diario. Sí, ¡a diario!
