Desde el comienzo de la historia el hombre ha utilizado el arte para provocar diferentes sentimientos y sensaciones. Puedes notar como te inunda cierta sensación de paz y de relajación observando uno de los famosos retratos de Manet o por el contrario percibir una cierta inquietud que te posee ante la impresionante experiencia de contemplar una de las escalofriantes imágenes de El Bosco.
La música también es capaz de despertar sentimientos diferentes en quién la escucha, como bien ha sabido aprovechar la industria del cine que la ha utilizado desde sus comienzos para potenciar las emociones que transmiten las imágenes, ya sea miedo, inquietud o la pasión expresada con una romántica escena.
Cualquier persona medianamente sensible es capaz de percibir diferentes matices en una misma obra, ya que ésta se filtra a través de los ojos de quien la mira y es contemplada con la influencia de toda la carga emocional que ese ser humano transporta en su interior. Con la pintura eso ocurre a un nivel muy íntimo que algunos pintores, especialmente mujeres, han sabido plasmar en los últimos tiempos en un movimiento conocido como arte de la energía o arte energético.
La diferencia entre aquellas personas que emprenden acciones y aquellas que no lo hacen radica en la manera en que dirigen sus excusas. La gente no suele hacer el esfuerzo para eliminar esa carencia de dinero para eliminar las excusas del tipo “No me alcanza el dinero”, y tampoco buscan hacerse más tiempo solo para eliminar excusas del tipo “No me alcanza el tiempo”.
Parte del motivo por el que se nos dificulta tanto alcanzar una felicidad duradera es debido a toda la energía que invertimos construyendo mentalmente un futuro en particular. Muchas personas nos imaginamos ejerciendo cierta profesión o trabajando en cierto puesto, nos imaginamos teniendo una relación en particular y nos imaginamos teniendo éxito en un proyecto o alcanzando un logro determinado. Pero en ocasiones para muchas personas nada de esto ocurre. Y es debido a estas circunstancias que nos sentimos frustrados, incapaces de creer que conseguiremos una felicidad que se prolongue indefinidamente debido a nuestros sueños no logrados. Como resultado, pasamos mucho tiempo pensando en el pasado, pensando en una historia alternativa en la que las cosas de ninguna manera se parecen a lo que pensaste que seria. Sientes y piensas que todo te ha salido mal y repites en tu mente una y otra vez algún hecho o evento que fue el que te llevó al punto en que te encuentras en el presente.
Para empezar tienes que saber que existen cuatro tipos de pensamientos en nuestra mente: los necesarios, los inútiles, los negativos y los positivos, que aunque no son los más frecuentes, son los más importantes y benefician nuestra actitud ante la vida. Mientras mayor es nuestra tendencia a tener pensamientos positivos, nuestro sistema inmunológico también se verá beneficiado y fortalecido contra cualquier adversidad tanto física como emocional.