Tengo varias amistades que pasan por dificultades económicas y otros a los que por el contrario, les va bastante bien. Cuando la gente suele tener problemas de dinero su excusa más frecuente es “No tengo suficiente dinero”. Y cuando la gente pasa por buenas épocas económicamente hablando suelen decir “No tengo suficiente tiempo”.
Todo el mundo es capaz de dar una excusa que se adecuen a su situación a fin de evitar el emprender las acciones necesarias para salir de esa situación, aunque sus excusas siempre suenan bastante válidas, como habrás escuchado otras veces el que quiere puede.
La diferencia entre aquellas personas que emprenden acciones y aquellas que no lo hacen radica en la manera en que dirigen sus excusas. La gente no suele hacer el esfuerzo para eliminar esa carencia de dinero para eliminar las excusas del tipo “No me alcanza el dinero”, y tampoco buscan hacerse más tiempo solo para eliminar excusas del tipo “No me alcanza el tiempo”.
Parte del motivo por el que se nos dificulta tanto alcanzar una felicidad duradera es debido a toda la energía que invertimos construyendo mentalmente un futuro en particular. Muchas personas nos imaginamos ejerciendo cierta profesión o trabajando en cierto puesto, nos imaginamos teniendo una relación en particular y nos imaginamos teniendo éxito en un proyecto o alcanzando un logro determinado. Pero en ocasiones para muchas personas nada de esto ocurre. Y es debido a estas circunstancias que nos sentimos frustrados, incapaces de creer que conseguiremos una felicidad que se prolongue indefinidamente debido a nuestros sueños no logrados. Como resultado, pasamos mucho tiempo pensando en el pasado, pensando en una historia alternativa en la que las cosas de ninguna manera se parecen a lo que pensaste que seria. Sientes y piensas que todo te ha salido mal y repites en tu mente una y otra vez algún hecho o evento que fue el que te llevó al punto en que te encuentras en el presente.
Para empezar tienes que saber que existen cuatro tipos de pensamientos en nuestra mente: los necesarios, los inútiles, los negativos y los positivos, que aunque no son los más frecuentes, son los más importantes y benefician nuestra actitud ante la vida. Mientras mayor es nuestra tendencia a tener pensamientos positivos, nuestro sistema inmunológico también se verá beneficiado y fortalecido contra cualquier adversidad tanto física como emocional.