Existen malos hábitos lectores, que en la mayoría de los casos, son los culpables de nuestro bajo nivel de comprensión o velocidad lectora. Estos a su vez influyen negativamente en nuestro rendimiento estudiantil o bien, en la formación de nuestro intelecto. Pero hay algunas técnicas de lectura para mejorarlos.
Muchos de nosotros simplemente no tenemos tiempo para leer. Nuestras vidas están tan repletas de obligaciones y actividades laborales, familiares y obligaciones sociales, que cuando por fin tenemos un rato libre para relajarnos, la lectura nunca aparece en nuestra lista de opciones creativas.
Para un buen número de personas la lectura contrario a ser un pasatiempo divertido y un proceso de conocimiento, se convierte en un suplicio; una actividad que no satisface, sino que por el contrario causa rechazo no sólo en niños, sino también en los mayores.