20 Ago

El poder de las palabras

El poder de las palabras a menudo se pasa por alto. Nos olvidamos de lo mucho que éstas afectan a las personas que nos rodean, en el hogar, el trabajo o en lugares públicos. Todo el mundo lleva una vida ajetreada, cada quien sus propios retos y preocupaciones. A veces pareciera que el día no tiene las horas suficientes como para lograr terminar nuestra lista de tareas pendientes. Las exigencias pueden ser abrumadoras. Para superar estos retos tenemos que estar más centrados en el presente.

El poder de las palabrasSi somos capaces de evitar la distracción de los acontecimientos del pasado o de las cosas que están demasiado a futuro, podemos pensar con más claridad sobre lo que tenemos que hacer. Podemos centrarnos en la dirección hacia la que queremos ir y las cosas que necesitamos hacer. Esto incluye tener un mayor conocimiento de nuestro ambiente y como contribuimos con la atmosfera que nos rodea; tener una buena convivencia con las demás personas tiene un profundo efecto en nosotros mismos.

La forma en que te comportes con los demás determina en gran medida como te traten los demás. A su vez, tú manera de ser no solo afecta de manera positiva a los demás sino que es una especie de inversión que te retribuye amabilidad y generosidad. Una sonrisa, el contacto visual o una palabra amable pueden evidenciar tu trato con las personas sin importar cuán breve o trivial pueda parecer.

¿Cómo podemos crear felicidad eficazmente? El primer paso es siendo un buen oyente. La simpleza del contacto visual, una expresión facial neutro o incluso una suave sonrisa le comunica mucho a la otra persona: demuestra tu aprecio y el valor que ves en sus pensamientos; reconoces sus pensamientos o su dolor, prestando atención. El mostrar bondad y afecto es muy apreciado. ¿Quién no se siente mejor incluso con un breve momento de atención? La atención que le prestas al dolor, la ira, la frustración y la tensión de alguien – normalmente causada por alguien más – es muy útil para conseguir que él o ella lo direccione de manera positiva. Por supuesto que no eres capaz de resolver los problemas de alguien más, sino que tu apoyo y comprensión puede ayudarle a encontrar una perspectiva más positiva y hallar una solución.

En un ambiente de negocios, cuando te tomas unos minutos de más para obtener el número telefónico o dar la información adicional que requiera el cliente, se lograr transmitir la sensación de una atención completa y un buen servicio, especialmente si muestras una sonrisa o un tono de voz optimista.

En casa, cuando relevas a un miembro de la familia de alguna responsabilidad como lavar los platos o sacar la basura muestras tu afecto y cuanto te importa. Dale algo de tu tiempo a un amigo que haya perdido su trabajo o transmítele tu apoyo y afecto aunque sólo sea mediante breves palabras de aliento sincero. Ofrécele tu apoyo ayudándolo a buscar empleo o preguntándole como lo puedes ayudar de otra manera.

Al final del día, son las palabras y la manera en que se expresan las que transmiten tu preocupación por los demás. El amor, el interés y el valor que le das a la experiencia de las personas es lo que hace que se sientan mejor. Enseñar a la gente a ser más feliz es fácil. Te costará un poco de trabajo lograr que las personas comiencen a encontrar una perspectiva positiva a sus problemas y la sigan. Sin embargo, tu participación tiene un efecto en la creación de un entorno que permite que el cambio suceda.

Tómate un tiempo para mostrar interés hacia los que te rodean y dales palabras de aliento que les hagan saber que has prestado atención a lo que te han dicho. Hacer esto te ayudará a sentirte realizado y te habrás ganado amabilidad y generosidad como recompensa. ¡Tú puedes hacer la diferencia!