22 Mar

Agilidad mental

La mayoría de las personas consideran que tienen una agilidad mental de nivel “medio”, sin embargo, éste puede ser ajustado si sólo se persigue el objetivo de hacer crecer su potencial. Para duplicar esta agilidad mental,  debemos profundizar en nuestros conocimientos y tener la voluntad de convertirnos en mejores pensadores.

Agilidad mental  La inteligencia es una capacidad mental muy general que permite razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia. No constituye un simple conocimiento enciclopédico, una habilidad académica particular, o una pericia para resolver tests, sino que refleja una capacidad más amplia y profunda para comprender el ambiente, dar sentido a las cosas o imaginar qué se debe hacer en cada situación.

La capacidad mental de cada persona es distinta, pero sabiendo cómo funciona la mente, se puede lograr una capacidad mental muy por encima de lo usual y llevar una vida mucho más gozosa.

Nuestro rendimiento mental depende del estado de la memoria, y ésta, de nuestra capacidad de atención. Estrés, depresión, déficits nutricionales, sedentarismo y medicamentos actúan de forma negativa en los procesos cognitivos.

A continuación te presento algunos trucos para mejorar tu capacidad mental y aumentar tu capacidad cerebral:

●  Lo primero que debes saber es que ya tienes lo necesario y todo lo que te resta por hacer es mejorar lo que tienes a través del aprendizaje. No pienses en las barreras. Desecha todos los pensamientos como: “soy un mal estudiante”, “no puedo aprenderme esto o aquel tema” “aprender es aburrido”.

● Lo siguiente es mejorar tu capacidad para memorizar. Por lo general, esto lo ponemos en práctica cuando deseamos recordar ciertos datos rápidamente  para utilizarlos más tarde. Nuestros cerebros están constantemente registrando todo tipo de información que proviene de los sentidos.

Cuando estás aprendiendo a memorizar las cosas rápidamente, el cerebro necesita un sistema para recopilar todo los datos en un formato fácil de usar y reconocer. Sin embargo, independientemente del método, debemos emplear o mejorar estrategias que nos permitan utilizar a pleno rendimiento los circuitos de la memoria, lo que implica localizar nuestros puntos fuertes para servirnos de ellos: por ejemplo, si queremos retener una lista de palabras y tenemos buena memoria visual, asociaremos las palabras con imágenes; si tenemos más facultades auditivas, nos serviremos del ritmo o la música, como cuando aprendíamos las tablas de multiplicar.

● El siguiente punto en nuestro camino hacia el desarrollo mental radica en el razonamiento, que puede ir en dos direcciones opuestas. El razonamiento deductivo se mueve de una premisa general a una conclusión más específica. El razonamiento inductivo se mueve de premisas específicas a una conclusión general.

El razonamiento inductivo se mueve de lo particular a lo general. Reúne observaciones particulares en forma de premisas, luego razona a partir de estas premisas particulares hacia una conclusión general.

El razonamiento deductivo se mueve de lo general a lo particular. Toma una premisa general y deduce conclusiones particulares. Una argumento deductivo “válido” es aquel en el que la conclusión necesariamente se deriva de la premisa.

Lo recomendable es que, junto con esas nociones, apliquemos nuestro sentido de la creatividad y pensemos siempre positivamente. Debemos ser objetivos cuando será necesario y poner atención a todos los aspectos de nuestros pensamientos al pensar intuitivamente.

● Para aumentar tu capacidad para resolver los problemas debes reunir la información que necesaria. Debes saber que, sin información no es posible construir soluciones, alternativas ni teorías.  Clasifica estos datos y divídelos en categorías que tu mente pueda memorizar. Estudia los datos y sus componentes esenciales, entonces, podrás generalizar esta información para que puedas crear ideas, perspectivas y soluciones.

● Siempre piensa que el aprendizaje es «gratificante». El conocimiento es una cosa que nadie puede robarte, al contrario,   es como un bien que puede ser útil para ti y para las personas que te rodean. El conocimiento es algo que puedes utilizar en el trabajo, en tu vida cotidiana o en cualquier otra actividad que se te presente.

● Por último, cuando se trate de tomar decisiones en la vida, siempre pregúntale  a tu «mente»  antes de seguir lo que tu corazón te dicta. Permítete fallar, pero que esas fallas se conviertan en lecciones aprendidas. Toma en cuenta tus fallas y mejórate a ti mismo gracias a esos errores.

Si tienes la voluntad de lograrlo, mejorar las capacidades de tu cerebro será más sencillo de lo que te imaginabas. En realidad,  convertirse en un mejor pensador no requiere de tanto trabajo duro. Solo es cuestión de abrir tu mente para potenciar las habilidades de tu cerebro.